Entrevista al presidente de la Sociedad Española de Sanidad Ambiental sobre la legionelosis

Entrevista al presidente de la Sociedad Española de Sanidad Ambiental sobre la legionelosis

José María Ordóñez, presidente de la Sociedad Española de Sanidad Ambiental (SESA) y doctor en Salud Pública, fué entrevistado por el diario Eroski Consumer acerca de la legionelosis, las instalaciones de riesgo de transmisión de esta enfermedad y la actuación de los técnicos de salud pública y sanidad ambiental para aplicar las medidas necesarias de prevención y control.

Destacamos algunos aspectos de esta entrevista, en la que José Maria Ordóñez pone énfasis en que para disminuir el número de afectados por la legionelosis es necesario que los titulares de las instalaciones de riesgo, como spas, jacuzzis o torres de refrigeración, cumplan el marco normativo para éstas y realicen un correcto mantenimiento, con el fin de evitar la aparición de casos y brotes de la enfermedad.

Según Ordóñez, aunque el número de brotes de legionelosis ha disminuido en los últimos años en nuestro país, hay una media de 40 brotes anuales, registrándose el mayor número de casos en agosto, septiembre y octubre.

La bacteria legionela se encuentra de forma natural en el agua y prolifera si se dan condiciones de temperatura alta, en torno a los 35 grados,  y suciedad. Las instalaciones de mayor riesgo son los spas, jacuzzis, duchas y torres de refrigeración, donde puede crecer y multiplicarse si no se realiza un mantenimiento adecuado.

La bacteria se dispersa en los aerosoles o gotículas producidas en estas instalaciones y al ser inhaladas por personas vulnerables, como ancianos, enfermos crónicos o personas con patologías respiratorias,  pueden ser origen de la enfermedad, a veces en forma de neumonía grave.

Ordóñez explica que la legionelosis está incluida en el sistema de notificación obligatoria de enfermedades de la red española, desde 1981, donde se recoge el número de casos que se dan y destaca que ha habido una disminución de casos de legionelosis a lo largo de los últimos años, que está relacionada con la excelencia de los profesionales que trabajan como técnicos de sanidad ambiental para prevenirla.

Sobre el mantenimiento de las instalaciones de riesgo, el presidente de SESA explica que, de acuerdo al Real Decreto 861/2003, de 4 de julio, estas deben limpiarse dos veces al año en primavera y en otoño, y cuando hayan estado paradas más de un mes. En estos casos la propia normativa señala que se debe realizar un tratamiento de choque.

El mantenimiento comprende dos partes: un desinfectante continuo para evitar que la bacteria no crezca y no se multiplique; y el citado mantenimiento dos veces al año y en épocas concretas, en las que se producen cambios de temperatura que pueden repercutir en un aumento de la bacteria (primavera y otoño) y, sobre todo, siempre que la instalación haya estado cerrada, antes de ponerla en marcha, hay que llevar a cabo un tratamiento de limpieza de choque.

Como consumidores, los usuarios de un spa, jacuzzi u otra instalación de riesgo pueden verificar que ésta cumpla la normativa vigente preguntando si tienen un sistema de cloración con desinfectante continuo en el agua, lo que ya es, según Ordóñez, una garantía de calidad.

Ante la pregunta de si hay riesgo en las duchas en los hogares particulares y qué medidas se deben adoptar en los domicilios, Ordóñez explica que podría ser factible que ocurriera pero que los casos en el ámbito del hogar son muy raros, ya que se suele hacer un buen mantenimiento y se conservan las instalaciones limpias.

Sobre el grado de cumplimiento de la normativa de los propietarios de las instalaciones de riesgo en España, el experto explica que los titulares de las instalaciones han asumido ese compromiso y los inspectores (técnicos de sanidad ambiental), junto con las comunidades autónomas, lo verifican, aunque siempre se escapa alguno y se producen situaciones de brote, pero no porque haya un relajamiento en general. No obstante, como en el conjunto de la sociedad, siempre hay alguien que consigue sortear la legislación y no cumplirla.

En caso de detectarse un caso de neumonía con sintomatología grave, el afectado requiere atención sanitaria y el médico informa de que se trata de un paciente con un diagnóstico de presunta legionelosis, el sistema de salud pública se pone en marcha. Se lanza una alerta que vincule el caso a una instalación, pero se requieren al menos dos casos. Se realiza una visita de inspección a la instalación, se analiza en qué estado está, si cumple las medidas de la normativa vigente y, en caso de infracción grave y de no cumplirlas, se procede a su cierre cautelar, informa el experto. 

Fuente: Eroski Consumer